La intención original de Federecio III

La torpeza del comisario papal Karl von Miltitz facilitó a F., bajo el pretexto de la lealtad a la Curia, el aplazamiento de nuevas decisiones y, finalmente, la aprobación de que el caso de Lutero se decidiera en el Reichstag de Worms en 1521 en lugar de en Roma y ante tribunales puramente eclesiásticos. La intención original de F. era someter el asunto al arbitraje de su amigo el arzobispo Richard von Greiffenklau de Trier.

El pleno del Reichstag

El hecho de que Lutero fuera escuchado ante el pleno del Reichstag en su lugar probablemente no correspondía al deseo original de F. Sin embargo, dejó que el desarrollo siguiera su curso y consideró una ganancia que Lutero tuviera la oportunidad de explicar sus puntos de vista en detalle.

También consiguió que el emperador garantizara la seguridad de Lutero, organizó su alojamiento en Worms y el asesoramiento jurídico durante los dos días en que compareció ante el Reichstag, y le pidió que le dijera «que no se acercara al Reichstag de manera agresiva y desafiante, como un nuevo Elías, sino que se comportara siempre de manera educada, reverente y humilde». Además, el 17 de abril F. apoyó la petición de Lutero de un período de reflexión. Dejó todo lo demás a Lutero y se preocupó de mantener la reputación de neutralidad para sí mismo.

El viaje de regreso de Worms

A continuación, F. consideró la situación tan crítica que aceptó la propuesta de sus alrededores de «recoger» a Lutero en el viaje de regreso de Worms y hacer que lo trajeran al Wartburg. Por su parte, obtuvo que el Edicto de Worms que prohibía la enseñanza de Lutero no le fuera enviado y que Carlos V le prometiera que el Edicto no sería válido para sus tierras por el momento.

En 1522 y en los años siguientes, los disturbios de los iconoclastas de Wittenberg, que el regreso de Lutero había eliminado, y los esfuerzos de los anabaptistas y el levantamiento de los campesinos del Elector y Reformador, que Lutero también desaprobaba, acercaron a los dos y los unieron más abiertamente que antes, aunque F. siguió adhiriéndose a la política del cauteloso y preocupado Lavierens.

El sentido de la justicia

La importancia de F. para el desarrollo del protestantismo es sin duda grande. La reflexión y el sentido de la justicia que perjudicó a F. como político territorial le reportó un gran beneficio en su influencia sobre la nueva doctrina. Tuvo un efecto moderador y consolidante en la formación del luteranismo, y es dudoso que sin su valiente cautela Lutero hubiera podido superar la oposición a su enseñanza. Asimismo, F. se convirtió en muchos aspectos en un ejemplo para el desarrollo del principado estatal patriarcal en Alemania.

 

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